El pelo del duque
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Si no fuera porque se trataba de un cráneo noble y si no fuera porque se trataba del único pelo que habitaba aquella despoblada e ilustre cabeza, entonces Luisito, como así llamaba don Luís Rodolfo Gómez del Moncayo y Millán al único pelo que le quedaba. No sería un pelo tan mal educado. Luisito era como uno de esos hijos únicos y malcriados que vienen a paliar las desesperanzas de los últimos años fértiles de un matrimonio...



